Anna entra a la habitación de su hermana visiblemente agitada, Elisa termina de peinar su cabellera en ese momento.
—¿Qué ocurre, Anna? Estás pálida como las hojas de mi block. —la pelinegra camina hacia la cama de su hermana, toma la silla y se sienta.
—Acabo de escuchar algo que no esperaba. —Agita sus manos.
—¿Qué? —insiste Elisa sin imaginar aquel doloroso y terrible secreto.
—Venía hacia tu habitación y al pasar por la recámara de la Reina la he escuchado discutiendo con el mayordomo.
—¿Co