El helicóptero lleva esta vez más que solo al piloto, noto, tratando de contar cabezas, para reconocerlas a través del vidrio. Pero es demasiado difícil, así que me quedé abrazando mi cuerpo y esperando que la puerta se abriera. Connor salta primero, cubierto de tierra de pies a cabeza. Su pelo ni siquiera parece rubio. Ronan sale tras él, cojeando un poco. Sus ojos me buscan de inmediato. Y él asiente.
_ Oh, Dios mío... _El alivio me inunda cuando los pies de Diego tocan el pavimento. Tropiez