18. Una familia diferente
Nunca hubiese esperado algo así por parte de Román, y aún más cuando su voz se vuelve pesada, como algo magnético que sí o sí debe ser seguida. Pero su órden le genera una cierta incomodidad que es difícil de no mostrar en su rostro.
—Yo sólo estaba mirando —Julieta le mantiene la mirada. No la bajará tan fácilmente por muy McGrey que sea.
—Puedes rondar por toda la casa como te plazca, pero éste lugar está prohibido. No quiero que estés cerca de aquí —Román le señala el pasillo—, ahora bien, s