Rubi estaba furiosa, su prima era como una piedra en el zapato para ella, le molestaba saber que esa mocosa seguía respirando, su esposo tenía suficiente dinero como para importarle una pinche herencia.
Caminaba por de un lado al otro en su habitación, tenia que haber una razón lo suficientemente grande para que su suegra aceptará a la niña, de eso estaba completamente segura, necesitaba información sobre lo que sucedía en ese momento.
Tomo su celular y llamo a su madre que también estaba en la