Mundo de ficçãoIniciar sessãoPor fin era de tarde, la verdad como dueño de la naviera podía salirse a la hora que quisiera, excepto cuando su padre iba para reuniones o situaciones así; hoy era un día de esos, lo bueno que ya se iba; así que se dirigió al departamento de su pequeña, moría por verla, por tenerla entre sus bra







