Nos quedamos a dormir en la finca de la señora Carmenza. Fue muy entretenido el almuerzo que fue un delicioso sancocho trifásico, hacía mucho que no comía uno tan bien preparado. Aunque debo tener presente que el hacerlo en leña le daba un toque mucho más delicioso.
Luego nos invitó a conocer los alrededores, el pueblo, nos presentó a varios hacendados, nos contó que en un par de meses eran las fiestas patronales y nos invitó. En los caballos que habían ensillado; el mío era un semental negro a