De un momento a otro se puso oscuro. —tenía las gafas puestas y los ojos cerrados. Pero parece que se vino una nube—. No presté atención. Le dije a Amira que no dejara venir a Yasar, viniera hacia el puerto porque tomaré el sol, desnuda.
Algo que a solas me gustaba y mucho. Me hacía sentir una diva. —Aunque no llegue ni a extra—. Di la vuelta y para broncear mis nalgas. Sin embargo, me pusieron un trapo en mi trasero.
—Amira, pedir estar a sola por una hora, si acaso llevó veinte minutos. ¡No j