Estaba al borde de un infarto y sería en un corazón nuevo. Caimán y Sabueso me habían llamado para que solucionara, por eso los mandé a la puta mierda. Todo esto era por su culpa. Por dejar vivo a ese puto teniente. Aunque era más bien culpa mía por no haber detenido esto a tiempo. Preferí soportar por el rechazo de ella por el poder. Es de hombres aceptar los errores. Y mi error fue ella… Lo acepto.
Hay situaciones de este conflicto con la verdad a flote que me sirve. No solo para mis fines de