Ryan Neeson
Tengo a Freya justo donde tanto deseé, a merced y dispuesta para mí. Su sexo expuesto y brillante, atrae mis ojos como un imán y despierta un hambre voraz que reseca mi garganta y clama por saciedad.
Ella parece ansiosa porque la toque, sé que como yo, lo esta deseando tanto y tal como me ha dicho hace solo unos minutos, ser observada con deseo, la pone caliente.
— ¿Vas a tocarme o me sueltas para hacerlo yo misma? —sus ojos lucen vivaces, y aunque el miedo y la tristeza de antes