CAPITULO 21
Blair Cooper
— ¡Estoy muy nerviosa! —admití en voz muy baja.
Recorrí de palmo a palmo la pequeña pero elegante salita de espera de mi ginecóloga, donde dos mujeres con un embarazo más avanzado que el mío conversaban animadamente entre ellas.
—No hay razón para estarlo, cariño —fruncí al ceño como cada vez que Ezra usaba apelativos cariñosos conmigo—. Todo saldrá perfecto con el renacuajo saltarín que llevas ahí dentro.
Asentí y me frote el vientre que ahora lucía un leve curvatu