Desecho rápidamente aquel pensamiento, ya que solo le serviría para estar aún más cohibida.
_ Por favor, lady Aita, si vamos a ser amigos no hace falta que nos además con formalidades. Puedes llamarme, Isaac!.
Su voz era grave y profundo, con un toque de aspereza que ponía el vello de punta. La estaba observando fijamente, de arriba abajo, igual que ella había hecho con él. No había el menor atisbo de lujuria en sus miradas, afortunadamente. Más bien era un examen frío y analítico como para c