— ¡Te vas a arrepentir! ¡Voy a quitarte todo! —Sale gritando Kingston de la oficina hecho una furia. Mientras camina en paso rápido quitándose el saco, toca el botón del ascensor y se da vuelta mientras espera que se abra la puerta.
Sus ojos frenéticos y rabiosos me encontraron en el medio de toda su locura. — ¡Tú eres su puta provisoria! ¡Por eso te defiende! ¡¿Cuánto cobras la hora, eh?!
Se acerca peligrosamente hacia donde estoy y me levanto rápidamente, esperando correr si es necesario, él