Andrew
Otro golpe llega, gimo del dolor que me causa. Mi padre está en una esquina viendo a su hijo ser golpeado y no hace nada por detener a la escoria que me mira con burla.
—Levántate, parásito —Me grita— Defiéndete y sé un hombre.
Me limpio la sangre que sale de mi boca y me río.
—Al menos no soy el monigote de una mujer y un violador —Mi padre cerró los puños con fuerza— Cuando obtenga de ti lo que desea, te trataran como el perro que eres.
Cuándo intenta golpearme de nuevo. La puerta del