Andrew
Angelina se quedó dormida en mis brazos, el viaje a casa era silencioso y mi mente no dejaba de pensar en lo ocurrido hace unos minutos fuera de la empresa. No tengo enemigos, no he tenido problemas con nadie y no entiendo quien en su sano juicio es capaz de hacernos tal bajeza.
El auto se detiene, muevo a Angelina para que despierte. Abre los ojos y me mira.
—Llegamos a casa, mi amor —Beso sus labios con delicadeza.
—¿Quién crees que fue capaz? —Su pregunta me sorprende, no quiero que