Capítulo 29. Último refugio.
Vael Zarkov.
La facilidad con la que puedo romper las ilusiones resulta gratamente efectiva. Crear la expectativa de un escenario que crean controlar seguirá siendo la forma más eficiente de envenenarlos.
Por eso, incluso ahí le sujeto la esperanza a la ponzoñosa cuando siento la bala atravesarme el brazo izquierdo antes de escuchar el impacto contra los abetos que quedan detrás.
Percibo como la carne se abre. El calor corre bajo la manga. La sangre comienza a descender hasta mi muñeca con un