Mundo ficciónIniciar sesiónLas lágrimas fluyen al verlo. Sacudo la cabeza, no puedo creerlo.
—¿Índigo? —exclama en un gruñido Gastón.
Él sonríe con más fiereza.
—Colt solo era un peón más que dejó infinidad de pistas. Sí, un fetichista, un obsesionado con una observadora. —Chasquea la lengua—. Es casi inmune como yo… pues es mi sangre, mi hijo. Todo este tiempo estuvieron siguien







