En sus visitas posteriores, Nathan tuvo la oportunidad de ver a Lucas con una expresión diferente en el rostro, una que denotaba más dolor que desagrado.
Un mes después, se lo encontró mientras subía por las escaleras para llegar al departamento de su exesposa y visitar a su hijo.
—Hola —le dijo cuando quedaron cara a cara.
Lucas abrió los ojos con sorpresa al verlo, pero la sorpresa dio paso a una mueca de desagrado. Su ceño se frunció, y dejó escapar un suspiro cargado de impaciencia. Alzó