Otra visita de su padre, pero en esta ocasión sería algo especial. Después de mucho pensarlo, finalmente conocería a su hijo, por lo menos a través de una imagen.
Por extraño que pareciera, incluso eso lo ponía nervioso.
Urriaga le entregó la fotografía y Nathan, sin demora, observó con curiosidad el rostro de su hijo. Una ola de nostalgia y un profundo anhelo lo invadieron, su corazón latía con una intensidad casi dolorosa.
A sus ojos, era el niño más adorable que había visto en su vida, aunqu