—Que sorpresa verte aquí, Luna —El de bata saludó amable. Le señaló uno de los asiento en frente de su escritorio y tomó asiento en su sitio al ver que la chica estaba sentada ya.
—Para mí también lo es —Luna musitó serena, y un poco irónica, ella juraba que nunca estaría en un consultorio por esa razón, bueno si lo había pensado, pero no de esa forma, lo realmente seguro es que uno jamás sabía como terminarían las cosas, un claro ejemplo era el de ese momento—. Quisiera que me dijera si estoy