Pero muy pronto David lo desenmascararía y cuando eso ocurriera esperaría a Luna con los brazos abiertos, y ella iría a él pidiéndole perdón por no haber confiado en su palabra desde un principio.
Aún con ese pensamiento no pudo contener la cólera, apretando la copa de vino en su mano hasta romperla en mil pedazos.
Todos los presentes se sorprendieron, incluso Farit y Luna dejaron de besarse al escuchar el ruido del cristal al romperse.
—Cada día hacen más frágiles estas cosas. —Parisi exclamó