Cuando ya estuvo lista se observó por última vez antes de que tocaran a su puerta. Esta persona no esperó alguna respuesta de Luna y solo abrió la puerta asomando su cabeza.
Luna miró de reojo a Farit con una gran sonrisa, la cual fue recibida con una semejante. Sus ojos se encontraron y fue cuando ambos conectaron aún más.
Luna estaba totalmente perdida, amaba a ese hombre, lo amaba locamente y con cada una de sus células.
A pesar de todas las malditas dudas no podía dejar de ser condescendien