POV de la Autora:
El aire en el vestíbulo se volvió frío, la juguetona seducción evaporada en un instante.
“¿Dónde. Mierda. Está. Tu teléfono?” Las palabras fueron un bajo y gutural gruñido, sus dientes apretados tan fuerte que la pregunta era apenas inteligible.
“L-Lancaster,” tartamudeó, un sollozo ahogado atrapándose en su garganta. Las primeras lágrimas traidoras brotaron en sus ojos abiertos y aterrorizados. “Por favor… necesitas calmar—”
“¿¡Tartamudeé!?” El grito fue explosivo, desgarrand