—No… no y no… —Anastasia se cruzó de brazos—. Nunca usaré esto… además, voy a hacer un negocio… no voy a bailar ni a tener una cita…
Sibel torció los ojos un poco exasperados.
Ya le había mostrado algunos vestidos que había traído para compartirlo, pero Anastasia estaba decidida.
—¿Y qué se supone que llevarás a una discoteca?
—Tengo un pantalón y chaqueta formal… me pondré eso… y no me convencerás…
Sibel ajustó su vestido, y alzó los hombros.
—No quiero obligarte a nada… solo te di la opción