—Pero… ¿cómo… cómo vamos a sacarla del hospital? —preguntó Stela—. Ni siquiera podemos tocarla.
—Mi amigo me dijo que a las siete treinta tiene programado el último sedante del día, probablemente sea cuando pasa el último turno de guardia médico. Eso la hará dormir profundamente por doce horas. Es