—¡Vamos Reed, sube, sube! —apremiaba Max mientras le resto del equipo ya estaba en el interior del avión.
El médico se apuró. Y se ajustó los cinturones mientras el aparato despegaba.
—¿Por qué demoraron tanto? —gruñó el doctor con molestia—. ¡Pensé que la organización estaba tan apurada como noso