No, ciertamente no era aburrido compartir con la familia Di Sávallo. Para empezar eran muchos, y para terminar todos estaban locos, no importaba lo juiciosos que parecieran por fuera. Eran como un pequeño ejército de locos que se entendían a la perfección.
—¡Wow! ¿Cómo haces para que esta banda de