Bajaron un piso y en cuanto Gabriel pidió ayuda para su caso, una muchacha muy amable puso dos sillas para ellos, se ajustó los lentes y se tronó los dedos.
—Bien, ¿qué busco?
—Creemos que el asesino está buscando acceso al lugar de trabajo de la víctima. ¿Nos puedes ayudar? —pidió Gabriel y un mo