Marianne miró a Gabriel. Estaban acurrucados de nuevo en el sofá de la cabaña después de regresar del Lago Tahoe. Sabía que él tenía miedo de que pudieran lastimarla, pero estaba decidida a hacer aquello a pesar de los riesgos.
—Voy a hacerlo. Voy a ir a la policía y a contarles lo que me hizo Asto