—¡Gabriel! —exclamó ella llorando de felicidad mientras lo abrazaba y levantaba la cara para buscar sus labios. Él no lo pensó dos veces y la besó con ternura.
—¿Tú...? ¿Tú me... me recuerdas?
Marianne acarició su rostro con añoranza mientras asentía.
—Sí... todo, recuerdo todo.
Fue un primer be