El hombre no podía conciliar el sueño, sentir la calidez de la piel de Violeta con sus labios se lo impedía, pensó que no había sido tan buena idea aceptarla en su habitación, tal vez debió imponerse más y convencer a Drago que todavía no era tiempo de que su madre y el durmieran juntos
Los días pasaron, los futuros esposos siguieron durmiendo juntos, Danilo dejó que entre sueños Violeta lo abrazara, era común que despertara de madrugada y tenerla cerca, él se quedaba algunos minutos observando