Soy una bestia... enamorada
Angeles, llevó a su CEO a ese elegante café, lo vió bajar mientras que trataba de disimular lo mucho que le dolia la cara y el abdomen por los golpes que el otro CEO le había dado
La joven asistente pelirroja, no pudo evitar sentirse triste, parecía que nunca podría tener siquiera una oportunidad con su jefe, el parecía estar muy interesado en esa joven CEO, ¿que podía hacer? había llegado tarde
— Jefe, si tan solo me miraras, podrías ver el verdadero amor en mí...
El CEO ingles entró