El CEO miró por unos momentos a su hija, él venía destruido, se había pasado de champaña, tenía resaca y estaba cansado por la activa noche que había tenido, pero se trataba de su princesa, no podía solo irse a dormir
— Señorita Mancini, estas muy joven para que papá te cuente ciertas cosas, no deberías ser tan curiosa, deja que vaya a descansar, que no ves que tu padre viene destruído
— Cuéntame, papá, no seas así, ¿ella era bella?
— Si era muy bella
— ¿Era simpática?
— Si, tenía un sentido de