La sala de espera por un momento se quedó en un completo silencio, el doctor había perdido el color del rostro, le estaba prohibiendo entrar a ver a su propia hija al imponente padre, el ceo Ramses, hacía ejercicio, tenía músculos, era alto, y lo habían hecho enfadar a su limite, aún así, el jóven CEO, lo enfrentaba con valentía, pero con mucho respeto
Violeta se llevó las manos a los labios, estaba además de sorprendida y muy impresionada, por lo que acababa de escuchar de boca de su hijo, pr