La noche por fin terminó, el desayuno llegó hasta la habitación, era una dieta saludable, fruta, jugo, gelatina y un panqueque
— Señorita, es hora de comer, te voy a levantar un poco la cama, solo un poco
— No tengo apetito, además no sabes cómo me pongo después de comer algo
— Debemos intentarlo, querida, si no comes no habrá como vitaminar tu cuerpo, anda, yo mismo te daré los alimentos
— ¿Qué...? ¡no, yo puedo hacerlo sola, dame la cuchara!
— No, no, no, quedamos en que ibas a