23. ¿Que harás?
El martes había llegado temprano, como siempre lo hacía. Llegué a mi cubículo, me senté y dejé escapar un largo suspiro. No sabía ni siquiera cómo empezar. Decidí que debía actuar normal, si no quería llamar la atención, principalmente la de Oliver, que seguramente estaría encima de mí.
Estaba tan concentrada y perdida en mis pensamientos que apenas miraba unos papeles. De repente, sentí un escalofrío. Todo mi cuerpo se erizó. Su perfume masculino me sacó de mis pensamientos. Volteé la mirada