Los recuerdos del incendio aún calcomían mi cabeza.
Pudimos haber muerto. No dejaba de pensar que, incluso después de cambiarme a una bata de hospital y recibir oxígeno, aún podía sentir el humo en mi sistema. El fuego cerca de mí. La impresión de que seríamos incinerados.
A pesar de que a Oliver le ofrecieron una de las camas de la habitación VIP que él mandó a preparar para nosotros, estaba sentado a mi lado en un sillón. Su rostro era el de alguien que estaba procesando todo, a pesar de las h