105. Caliente
Un día lleno de emociones que, aunque no quisiera admitirlo, me habían revuelto las emociones.
Alexandro me había conducido a la nueva casa que Oliver había adquirido para nuestra pequeña familia. A pesar de que era enorme, no se sentía fría. Era la sensación de tener esa calidez que solo una casa familiar podría dar.
—Señorita Lionheart, ¿necesita que consiga algo para usted antes de irme?
—No, no te preocupes.
Él solo asintió con calma, dejándome dentro de la casa. Al movernos, las cám