Emma temblaba de miedo, el dolor que albergaba su corazón le impedía respirar con normalidad, ella sollozaba, sentada en el borde de la cama matrimonial, mientras Stephan preparaba dos copas de champán, el frío helado se apoderaba de su piel, se sentía como aquella noche que estuvo a punto de ser subastada, esa noche maravillosa que conoció a Blackthorne, él era lo único bueno de esa noche, el resto era caos y decepción.
Sin embargo en esta ocasión no existiría un Blackthorne que la salvara, no