Ambra saludó a todos con una sonrisa cálida, y Nicola no pudo evitar sentir una punzada de nerviosismo al estar tan cerca de ella. La reunión familiar estaba completa, y la tarde prometía estar llena de risas, conversaciones y, quién sabe, tal vez algunos momentos inesperados.
Todos en el comedor disfrutaban de una amena conversación y el almuerzo. Los presentes alabaron el risotto preparado por Gabriella. Ella agradeció los comentarios, pero además agregó:
—Pueden creer que una vez en Buenos A