Mundo ficciónIniciar sesiónAmber.
Escucho como ese fastidio andante se ríe de mí pero no puedo decir nada ya que las vistas me pueden escuchar, dejo el palo de golf detrás de la puerta y apartó el banquillo con el pie pongo mi mejor sonrisa y abro la puerta.
-Hola, buenos días pasen.
-Buenos días señorita Amber.
El señor Alfred pasa y mira con enojo a su hermano que sigue sentado en la mesa desayunar como si nadie hubiera llegado.
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