Amber.
Subo a mi habitación y empiezo a empacar lo más necesario unos cuántos cambios, la radio de papa, no puedo creer que me alla encontrado ese maldito bastardo, pensé que ya se había olvidado de mí, de su estúpida persecución y comienzo a recordar aquella noche que todo se fue al demonio.
Acabamos de salir de una cena a la que nos había invitado señor Hunter y me estaba acompañando a casa Vladimir su hijo, siempre he mantenido distancia con él su toque siempre me produjo asco, solo esperaba