18 El latido de habichuela.
— ¿Ella se enamoró de nosotros sin siquiera conocernos? — dijo sin dar crédito a aquello el brujo.
— Yo si los conocía. — la voz de Chloe los hizo girar, estaban tan inmersos en la conversación que no se dieron cuenta que ella estaba al pie de las escaleras. — Sé que a Kek no le gustan las verduras, que a pesar de que puede ver e ingresar en los sueños de los demás él no puede soñar, porque cuando duerme solo tiene premoniciones, y es el único que siempre se preocupó por estar en armonía con su