60: Solo un vientre en alquiler.
Conforme fueron pasando los meses, con cada mes más cumplido, casi como una religión, tras salir de la consulta y verificar que el bebé estuviera en buen estado, preparaban sus maletas para visitar un nuevo país.
Para el segundo mes decidieron llevarla a Tokio, Japón. Allí Evangeline se enamoró de la cultura japonesa e incluso obligó a Irina vestirse junto a ella como una Geisha para un pequeño concurso entre los turistas. Ellas no ganaron, pero les dieron mucha comida y todos salieron felices.