Minutos después de que Dexter se va, por más que Thalia le ofrece darle la comida incluso en la boca, la castaña se hunde en el mueble, arropada, y niega con la cabeza.
Tenía mucha hambre al despertar pero ahora solo quiere llorar hasta que se le acaben las lágrimas.
Dexter era lo más cercano que tenía de una realidad normal y ahora no lo tiene.
Extraña mucho a sus padres y se pregunta qué pensarían de ella en este momento.
El timbre suena y la señora Thalia ve cómo su esposo, Víctor, el mayor