51: El castigo.
La rubia entra a la mansión junto a Evangeline mientras comen helado.
—¿Magnus? Mi amor, trajimos helado. ¿A qué no adivinas quien nos lo envió? —dice mientras junto a la chica suben las escaleras—. No te pongas celoso pero los helados italianos se acaban de convertir en mi postre favori... ¡AH! ¡Magnus!
El envase con helado cae en el piso.
Evangeline siente un mareo repentino por la sangre que ve en el cuerpo de su jefe. Se encuentra completamente desnudo recostado de las rejas de la escalera,