Entonces Magnus, cediendo ante todo. Y por haberla hecho pasar más que un mal rato hace horas, toma a su esposa por el cuello y la besa con frenesí. Luego hace que esta caiga de rodillas al suelo y le ordena.
—Comete mi polla, amor.
—Sí, señor, con gusto...
El ojiazul ve a la chica intentando tomar una posición más cómoda y eso le molesta.
—No te he ordenado moverte Evangeline. Abre las piernas y permanece allí.
—S-sí señor...
Pronto la rubia quita toda la ropa de su esposo, y entonces este hace