De apoco alejo mis dedos de su interior y los llevo a mi boca para probarla, de todos los sabores del mundo, este es mi favorito.
—Te extrañé tanto Dom.
—Y yo a ti mi bella Perséfone.
Entre besos y jadeos nos terminamos de despojarnos de nuestras ropas, estamos de pie frente a frente.
Sus dedos se deslizan por mi abdomen llegando a la base de mi dureza, juega con ella, sube su mano y pasa su lengua en ella.
La regresa a mi erección e inicia un masaje suave pero firme, cierro los ojos disfr