Amanda
Tuve uno de los amaneceres más bellos del universo, solo que tuvimos qué apurar el paso.
Con todo lo sucedido ayer, había un mar de pendientes en la oficina, sin contar el cotilleo que se hizo en los medios de comunicación.
En fin, ahora ya estamos por terminar el día y le propuse a mi prometido, que bien se siente decirlo, una cena en el bistro del centro.
Llego a casa y me alisto lo más rápido que puedo, me entretuve viendo unos folletos de nuevos productos y se me hizo tarde.
En punto