Capítulo 36. Estoy enamorada
POV Lira
El amanecer se había colado por los ventanales de la suite, pero yo ya estaba despierta, envuelta en el silencio pesado que había dejado la confesión de Knox. Cuando me desperté, él ya no estaba en la cama. Había dejado el espacio vacío, una evidencia de su respeto por la nueva barrera que habíamos establecido. Me vestí rápidamente y bajé al jardín privado. Necesitaba el aire frío de la mañana para limpiar el peso de la noche.
La historia de Knox era un torrente oscuro en mi mente. La imagen de una mujer digna obligada a vivir en la miseria, un niño de nueve años prometiendo una venganza sangrienta, la humillación del desahucio. Todo era tan brutal, tan opuesto a la vida de lujo que yo conocía, que me produjo una oleada de tristeza profunda por él.
Ahora entendía por qué su frialdad era tan impenetrable. No era solo ambición; era una armadura forjada en el fuego de la humillación. Cada edificio que poseía, cada negocio que ganaba, era un clavo en el ataúd de Frederick Whit