Renata está intentando encontrar por donde sea a Thiago, en el instante que lo haya, es como si su corazón volviera a tener todos los pálpitos, que tal parece habían huido.
—¡Thiago! —ella exclama, él voltea a verla—. No sabía que las cosas se tenían que acomodar a tu conveniencia, fuiste tú el que me hiciste daño y ahora estas ofendido— Renata habla solo para los dos.
—¿Acaso cómo debo reaccionar según tú? Porque como eres tú de celoso ya no sé si respirar sola o te necesito a ti. —Renata dic